Nos pusimos serios (Semana 12)


Entregamos la próxima semana, así que se acabó la calma (aunque, seamos sinceras, nunca hubo calma).

Martes
El día comenzó entregando el trabajo de la semana pasada para revisión.
Al parecer, las dos siguientes clases incluyen cápsula y pum!, entrega.
Varios problemas: primero, “el terreno de la discordia” sí, otra vez nos salió distinto a todos. Lo mejor es que finalmente nos pusimos de acuerdo; esperemos que la paz se mantenga.
En segundo lugar, yo quedé estancada en el pasado: mi modelo se parece mucho al modelo volumétrico y eso me está limitando. Eso, y mi miedo a intentar hacer una curva, me llevó a generar una cosa deforme. 
Empieza yo enfrentando mis miedos… una curva.

Para la próxima clase:
Traeré las planimetrías de un nuevo modelo.

Viernes
Qué locura fue adaptarlo, pero realmente tomó mucha forma.
 
Desde el ingreso hasta finalizar la curva, se encuentran distribuidas las zonas públicas y mixtas como: estudio y juego infantil, convivencia, contemplación, comer. Estas son de carácter más abierto, aprovechando la curva para enmarcar vistas y conexión en ambos lados, facilitando el tránsito. A la vez como es un proyecto que contempla niños genera mayor control, al tener estas conexiones.
Por otro lado, el proyecto retoma su carácter ortogonal en el módulo final: en él se encuentran las áreas más privadas como habitaciones, baños, lavandería y el invernadero para cultivo específico en el mismo.

Reflexión

Esta semana me di cuenta de que avanzar en arquitectura (y en cualquier disciplina creativa) no se trata solo de cumplir con la entrega, sino de romper miedo. Mi miedo a la curva, ese que pensaba indefinido, se volvió una excusa. Pero al forzarlo, al ponerme “seria” de verdad, emergió algo nuevo: un espacio que fluye, que conecta, que tiene vida.

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