Diseño accidental (semana 10)
Hiiii, la clase pasada nos dieron tarea para la casa, bu, pero bueno, la verdad no estaba imposible y fue entretenida de hacer.
Esta semana partimos haciendo 15 croquis sobre cómo imaginábamos el proyecto. Al principio pensé que solo era un ejercicio de representación, pero terminó ayudándome a entender muchas cosas que no había notado.
Durante la corrección, tanto el profesor como la ayudante me hicieron un comentario que me dejó pensando: en todos mis croquis aparecían solo mujeres, y los espacios también parecían pensados para ellas. Fue algo totalmente inconsciente, pero cuando me dijeron “tal vez es un proyecto para mujeres y no te has dado cuenta”, empecé a verlo distinto.
A partir de eso decidí cambiar mi usuario y enfocarme en una comunidad de madres autónomas que teletrabajan. Fue un cambio importante, porque me permitió entender mucho mejor las dinámicas que pueden surgir dentro del proyecto. Pensar en cómo se organizan, cómo comparten ciertos espacios y cómo logran equilibrar el trabajo con el cuidado de sus hijos me ayudó a darle más sentido a todo.
Otro punto que tuve que revisar fueron mis croquis iniciales, que no estaban siendo muy espaciales. Se entendía la idea general, pero faltaba profundidad y relación entre los distintos lugares. Así que volví a hacerlos, esta vez intentando mostrar cómo se conectan los espacios, las visuales y las transiciones. Sentí que con eso logré entender mejor cómo se habita el proyecto, no solo cómo se ve.
Análisis de un referente
Además, esta semana trabajamos el análisis de un referente. Elegí la Casa 365 en Japón, principalmente por su relación con el entorno y porque también trabaja con la idea de usuarios que teletrabajan, lo cual coincidía bastante con lo que estoy desarrollando. Me sirvió para observar cómo se puede integrar el trabajo y la vida doméstica sin separarlos completamente, algo que me interesa aplicar en mi propuesta.
Reflexión
Esta semana me ayudó a darme cuenta de que a veces el proyecto habla por sí solo, incluso antes de que uno se dé cuenta de lo que está diciendo. Reconocer que había estado diseñando para mujeres sin notarlo fue un punto de inflexión, porque me hizo mirar mi trabajo con más atención y entender que el diseño también refleja nuestras propias intuiciones. Ahora siento que el proyecto tiene más sentido, porque parte desde algo que realmente me interesa: crear espacios que respondan a las formas reales de habitar, especialmente desde lo femenino y lo cotidiano.
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